Reminiscencias de la infancia

¿Cuántas veces los fantasmas de los ayeres, se asoman, sorpresivamente, a nuestros mañanas?


Entre lustradas Avenida Armentia, La Paz, Bolivia
Entre lustradas           Avenida Armentia, La Paz, Bolivia

Por su parte, Felipe conocía, y de sobra, la historia de su esposa a partir de una temprana edad, pues desde el principio, efectivamente se convirtieron en amigos inseparables. Con todo, respecto a la parte anterior de su vida, antes de conocerse, por alguna razón, Pilar se mostraba reservada. Hoy, ella se encontraba dispuesta a hablar de esos tiempos y Felipe se encontraba le interesaba escucharla.

Dada su gran sensibilidad artística, además de su gran pasión por la Literatura, no le extrañó enterarse de que en algún momento albergó el sueño de escribir poesía. Al contrario, ahora ella lo comentaba, le pareció que encajaba perfecta y naturalmente con la imagen que se había formado de su esposa. Estas reflexiones fueron de pronto interrumpidas al continuar hablando Pilar.

Teleférico Línea Roja Teleférico, La Paz, Bolivia
Teleférico Línea Roja           Teleférico, La Paz, Bolivia

«Al principio mi rutina fue mucho muy sencilla, ¡qué vida tan despreocupada, aquella! Las mañanas se encontraban destinadas a las lecciones con el Maestro del momento. En las tardes, después del almuerzo, practicaba mis lecciones del día. Además, siempre estaban una buena cantidad de diferentes ejercicios y de todo tipo». Por un momento, Pilar se quedó callada y reflexiva. Bruscamente retomó la conversación.

«Creo que te comenté que mi padre siempre se opuso al piano. Posiblemente, te lo mencioné tan solo de paso y sin darle importancia. En realidad, no me gusta mencionarlo, porque esa situación me dolía mucho y no la comprendía en su momento».

La calle Jaén Centro histórico, La Paz, Bolivia
La calle Jaén           Centro histórico, La Paz, Bolivia

«En ocasiones, él entraba a la biblioteca, el invariable aposento del piano, ¿te acuerdas de ella?», preguntó con una sonrisa melancólica.

«Como también les tenía declarada la guerra a los libros, yo no alcanzaba a entender, a qué entraba, pues no le gustaba el piano, ni tampoco la lectura. Además, la casa era muy grande y había tantos otros lugares donde podía frecuentar… Ahora sé que lo hacía solamente para fastidiar, pero en aquel entonces, no comprendía y me incomodaba la agresiva presencia de ese señor».

Calles de centro Centro histórico, La Paz, Bolivia
Calles de centro           Centro histórico, La Paz, Bolivia

 

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