Árbol ciudad de Tarija, Tarija, Bolivia

Encuentro con el destino

Hay ciertos días en la vida cuyos sucesos… nos marcaran el alma para siempre


La esquina del parque ciudad de Tarija, tarija, Bolivia
La esquina del parque
ciudad de Tarija, Tarija, Bolivia

Consecuentemente, esta fue la primera ocasión en que Angélica quedara expuesta a la belleza de lo que todos conocemos sencillamente como la música. Además, ella se encontraba, precisa y afortunadamente, sentada en la primera fila, gracias a que su padre fue uno de los invitados de honor.

Fue un encuentro de amor a primera vista para Angélica, quien se emocionó tan profundamente durante el transcurso del concierto, que en ciertas ocasiones sus hermosos ojos se nublaban, brotando pequeñas lágrimas de emoción al escuchar las melodiosas notas tocadas por el maestro.

El fotógrafo Tarija, tarija, Bolivia
El fotógrafo
ciudad de Tarija, Tarija, Bolivia

A la pequeña se le borró el entorno de su mente, las flores que adornaban los pasillos perdieron su dulce fragancia a jazmines, toda su atención concentrada en seguir cada una de las exquisitas notas que parecían flotar en el aire, cual burbujas de jabón. Inmediatamente la cautivo el violín, ejerciendo una poderosa atracción magnética sobre su alma.

Al terminar la presentación, salió callada y muy pensativa de esa iglesia de arquitectura exquisita, que se había utilizado para la presentación del evento. Una vez afuera, volteó hacia sus padres y les dijo en una voz solemne y de más de seria:

El callejón Tarija, Tarija, Bolivia
El callejón
ciudad de Tarija, Tarija, Bolivia

«Cuando sea grande voy a tocar igual que el señor que estaba al centro, el señor de pelo blanco. ¿Cómo es que se llama eso que tocaba el señor?».

Sonriendo, su padre la vio fijamente por un largo momento y después le contestó:

«Se llama música»

Árbol ciudad de Tarija, Tarija, Bolivia
Árbol
ciudad de Tarija, Tarija, Bolivia

 

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