Que te cojan a besos

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega   —Gracias bicha, todo eso y seguramente más —intercaló sonriente—, con eso te las ganás a todas y cabal te las guardás en la bolsa, pero te advierto: nada es gratis en esta triste vida y todo tiene su precio en este valle de lágrimas. —Ay abuelo, ¿y de […]

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Pa’ morirse… no hay prisa

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega —Pero abuelo, si yo no recuerdo tías con esos nombres tan raros. ¿Ya murieron abuelo? —pregunté extrañada (con esos nombres… de seguro las hubiera reconocido). —De que murieron, eso lo podés tener por cierto. Solamente eso faltaría vos, imaginate las cotorras rondando las calles como si fueran las cotorras […]

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Y de los cachetes, además

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega  —Pues sí y no; en mi caso, como no era héroe, ni tampoco era un cuento de hadas…Fijate nada más como resultaban las cosas. Había que plantearles un beso para pasar por enfrente de ellas, ¡y de cachete, además! Imaginate vos, la injusticia de la vida tan cruel. —Eso […]

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En la búsqueda de una golosina

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega —Fijate vos, el argüende solo para llegar a la venta «La Esperanza», la de doña Lencha, a menos de ochenta varas de la casa, ahí donde se encontraban todas las golosinas y los dulces del mundo entero. Primero, pasaba por la carpintería que se encontraba cabal a la par […]

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Las bicicletas del pueblo

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega —Pue sí, mi chinita, cuando yo tenía más o menos tu edad, crecí allá en Chinandega. Se podría decir vos, que conocía a todos los del pueblo, (o sí no los demás del pueblo, sí que sabían de mí) desde los arrugaditos por estar recién nacidos, hasta los que […]

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Un bendito nuevo día

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega En ocasiones, el abuelo me contaba que tuvo una infancia feliz en Chinandega donde estudió casi toda la primaria. Entre semana, además de asistir por las mañanas a la escuela, en las tardes ayudaba a su padre en las labores de la finca. Durante los fines de semana (cuando […]

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Nuevos horizontes

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega      El abuelo se llamaba Jairo Alonso Díaz Álvarez García y Hernández, cuando menos así constaba oficialmente en su acta de nacimiento. Nunca se presentó como tal. Para aquellos que lo conocían personalmente, él era Jairito o sencillamente Jairo.      Mi abuelo Jairo nació en la ciudad […]

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De las cotorras de Chinandega

Capítulo IV  De las cotorras de Chinandega —Desde niño aprendí una cosa importante, que me serviría para el resto de mis días. Todos necesitamos tener un espacio en donde encontrarnos, con nosotros mismos. El recorrido al puerto a esa hora, era mi momento conmigo mismo, mi meditación y reflexión sobre mis andares. Cuando llegaba al […]

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