Que te cojan a besos

Capítulo 3… Las cotorras de Chinandega


Los pescadores Granada, Nicaragua
Los pescadores
Granada, Nicaragua

 

—Gracias bicha, todo eso y seguramente más —intercaló sonriente—, con eso te las ganás a todas y cabal te las guardás en la bolsa, pero te advierto: nada es gratis en esta triste vida y todo tiene su precio en este valle de lágrimas.

—Ay abuelo, ¿y de qué precio me hablás entonces?

—Chinita, ¡qué te jalen de los cachetes! Sobre todo como niño, ¡lo peor!, pero lo verdaderamente más malo que te puede pasar, ¿te imaginás a que me refiero? —Se quedó viéndome sin mostrar expresión alguna (con la que solía llamar su cara de póker).

—Me doy abuelo, ¡decime! —interrumpí riendo—.

—¡Que te cojan a besos! Y con esos labios atiborrados del asqueroso y pegajoso labial, de esos de color de rojo encendido. Mirá vos, por si eso fuera poco… ¡te dejen toda la cara embadurnada de rojo bombero! La tía Sagrario se mojaba la punta del dedo índice y según esto los desvanecía frotándote con él, pero más bien, te lo repartía. Entonces te quedaba más marcado y además, desparramado por toda la mejilla. No hay acto más cruel para un pobre patojo —exclamó con tremenda pasión y profundo sentimiento, agregando adicionalmente un fuerte suspiro—, mirá vos, lo mejor que podés hacer en ese penoso momento, ¡lavate bien la cara antes de encontrarte con tus amigos! —En eso, puso tal cara de consternación, que por un momento hasta se la creí—. Basta de hablar de viejas cotorras, lo indispensable en este momento… ¡es un helado


English version            Capítulos de En tierra de volcanes           Comprar el libro

Deja un comentario