Camino a casa Supía, Caldas, Colombia

Una nenita en una categoría aparte…

Y cuando el maestro encontró al alumno que tanto buscaba…  sintió que la vida sonreía complacida


Sábado al mediodía Neira, Caldas, Colombia
Domingo al mediodía           Neira, Caldas, Colombia

«Sí señor, tiene toda la razón».   (continúa)

«¿Cómo dice, mija?», contestó desconcertado con lo fácil que resultaba esta situación y un poco más tranquilo. Sin dejar de aprovechar la oportunidad, decidió puntualizar su autoridad paterna.

«Ahora resulta que solo me da por mi lado, contestando sí señor. Dígame niña, y ¿usté que piensa? ¿Vea, no le parece que es momento de refugiarse en los libros? Aprenda a andar sin bastón. ¡Le falta mucho por aprender y los libros no le van a enseñar a vivir! No se quede muda y conteste cuando se le habla…».

Día de mercado Neira, Caldas, Colombia
Día de mercado           Neira, Caldas, Colombia

Ambos estaban tan concentrados que ninguno de los dos se percató de la llegada imprevista de la mamá. Ella, sin hacer ruido, se acomodó con los brazos cruzados, recargada en la pared y junto a la entrada del encierro. En absoluto silencio observó a los dos y escuchó el intercambio entre ellos, sin alterar sus gestos.

La señora se encontraba demasiado interesada en el desenlace de esta confrontación suscitada entre Camila y su padre, respecto de los hábitos de lectura de la nenita. Tan solo una semana antes, ella había sostenido una conversación que resultó además de interesante, altamente ilustrativa, precisamente con su maestro, el profesor Rafita. A su manera sencilla, él le expresó su opinión sobre el desempeño de la niña en la escuela.

Vida del pueblo Neira, Caldas Colombia
Vida del pueblo           Neira, Caldas Colombia

«Vea usté, señora. En los años que tengo dictando clases en la escuela, he visto desfilar a una gran cantidad de niños por su pequeña y modesta aula de clases. Algunos de ellos resultaron ser muy brillantes y prometedores, tanto, que me dejaron experiencias muy valiosas. Otros tal vez no tanto, pero igual, me gustaría suponer que aprendieron lo suyo. Pero señora, permítame que le diga lo siguiente. Entre todos esos niños que le menciono, su hija, Camila, sobresale de una manera única y verdaderamente excepcional. Jamás, en todos mis años de maestro, había tenido el privilegio de enseñarle a una persona tan extraordinariamente dotada como su hija. Camila es esa gema singular que los maestros esperamos encontrar cuando menos, una vez en nuestra vida».

Camino a casa Supía, Caldas, Colombia
Camino a casa           Supía, Caldas, Colombia

 

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